Enciclopedia jurídica

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z




Fórmulas procesales

En el derecho romano, esquema abstracto de la respectiva actio propuesto por el magistrado en el edicto, como el instrumento particular confeccionado para cada caso concreto, aunque en éste último sentido se empleara más bien la expresión judicium, no faltando tampoco textos en que, según lo señala Paul Huvelin, se equiparan los términos judicium y fórmula.

Con la observación de que los intérpretes utilizan con preferencia la expresión "fórmula" también para el instrumento redactado por el magistrado con la colaboración de los litigantes en cada juicio, destacaremos que aquella constituye como el eje en torno al cual gira todo el proceso que de ella toma su nombre, lo que basta para darnos una idea de su importancia.

En la fórmula, en efecto, el magistrado inviste al judex arbiter o cuerpo colegiado que ha de intervenir en la etapa que se desarrolla apud judicem, circunscribiendo, como se dijo, su officium -tarea- mediante la indicación de la forma en que ha de cumplir el iussum judicandi, es decir, la orden de pronunciar su sententia según el resultado de la prueba que ante el se produzca.

El tipo corriente de fórmula a que corresponde el esquema
abstracto propuesto por el pretor en su edicto consta, por lo general, de ciertos elementos o partes a que, precisamente por ello, han calificado los intérpretes de ordinarios o comunes (partes formulae):

son la demostratio o designación, la intentio o pretensión, la condemnatio o condenación y la adjudicatio y adjudicación.

En el derecho actual, son también numerosas y muchas de ellas se conservan por la fuerza de la tradición. Por ej.: "Hágase saber"; "ante Ver S. Como mejor convenga en derecho me presentó y
dign", que suele emplearse al comienzo de escritos judiciales; "será justicia", que se agrega al final de los mismos; etcétera.

Estas expresiones solemnes han perdido terreno en el derecho actual. Dice al respecto Martínez paz: "en la vida moderna parece más bien que las fórmulas jurídicas tendieran a desaparecer; es raro el caso, como el de la celebración del matrimonio, en que se conserve fórmula en su estricto sentido, en el que es necesario pronunciar determinadas palabras para que el acto alcance validez legal; se explica que este rigor de la fórmula debe ceder ante el principio que reconoce que la fuerza jurídica de los actos viene tan sólo del poder de la voluntad individual que los crea.

"En Roma, por el contrario, las fórmulas ocupan en la vida del derecho un amplio campo; bastaría recordar las acciones que protegían los derechos, que en su totalidad estaban aseguradas por el empleo de fórmulas sacramentales; este modo correspondía ciertamente a una condición primitiva, en la que se trataba de despertar un estado de conciencia por la repetición de formas exteriores".


Fórmula matemática      |      Fe